Desmantelamiento nuclear

Actualmente, España tiene varios sitios nucleares que cubren el ciclo completo del combustible, a saber: Cofrentes (Valencia), Almaraz I y II (Cáceres), Trillo (Guadalajara), Ascó I y II (Tarragona) y Vandellós II (Tarragona) una fábrica de combustible nuclear en Juzbado (Salamanca) y una de anulación de residuos radiactivos de actividad media y baja en El Cabril (Córdoba).

De acuerdo con el Ministerio de Energía, Turismo y Agenda Digital, en España hay seis centrales nucleares en funcionamiento, contando con el desmantelamiento nuclear de la planta Garoña y todas se encuentran en la Península. De ellas, dos tienen dos reactores (Almaraz y Ascó), por lo que hay ocho reactores de agua ligera, con una potencia total instalada de 7.728 MWe.

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En España, hay dos centrales nucleares en fase de desmantelamiento

La central nuclear de Vandellós I (Tarragona) se cerró en 1989 y se encuentra en período de latencia desde 2004 (es un período de espera de 25 años hasta el desmantelamiento nuclear total).

La central nuclear José Cabrera (Guadalajara), también conocida como Zorita, se cerró el 30 de abril de 2006 y actualmente está siendo desmantelada. Desde que el mercado se liberó las centrales nucleares empiezan a ser menos populares al igual que las Tarifas pvpc.

Otros sitios nucleares en España

Además de las centrales nucleares en operación y en la etapa de desmantelamiento, España tiene otros sitios nucleares, como la fábrica de elementos combustibles de la empresa Enusa Industrias Avanzadas y ubicada en Juzbado, en la provincia de Salamanca.

Los residuos de nivel muy bajo, bajo y medio producidos en España se almacenan, controlan y monitorean en la instalación de almacenamiento de El Cabril, en la provincia de Córdoba. La empresa nacional de residuos radiactivos (Enresa) está a cargo de la gestión de este sitio. En cuanto a los residuos de alto nivel, se almacena temporalmente en las centrales nucleares, específicamente en piscinas especialmente diseñadas. Si su capacidad de almacenamiento se satura, entonces el combustible gastado se almacena en una instalación de almacenamiento temporal seco, también conocida como ATI. En cualquier caso, España debería construir una instalación de almacenamiento centralizado temporal (ATC) en Villar de Cañas, Cuenca. Esta instalación industrial estaría diseñada para almacenar el combustible gastado y los residuos radiactivos producidos en España en un solo lugar.

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Decisiones sobre el desmantelamiento nuclear en España

En febrero de 2011, el parlamento eliminó una disposición legal que limita la vida útil de la planta nuclear a 40 años. El gobierno conservador elegido en noviembre de 2011 eliminó la moratoria de 1984 y, a principios de 2012, un informe de la industria recomendó, en principio, una prórroga de por vida de 20 años.

Licencias y programas de operación delas centrales nucleares

En España, como en la mayoría de los países de la Unión Europea, la licencia de operación de las centrales nucleares (NPP) está abierta en cuanto a su duración, sin que existan restricciones legales para extender la vida operativa de la NPP mediante la renovación de sus licencias. Los permisos de operación de la planta se renuevan cada diez años, luego de la realización de revisiones periódicas de seguridad, lo que constituye una garantía razonable de que las condiciones de seguridad se mantendrán durante el próximo período de diez años.

Los programas de gestión del envejecimiento de las plantas en España comenzaron a mediados de los años 80 con un programa conjunto compartido por todas las empresas de servicios públicos españoles a través de la Autoridad de Regulación Nuclear Española (C.S.N.). El desarrollo de la metodología se basó principalmente en documentos técnicos del OIEA y de los Estados Unidos de América y el Reino Unido.

Reglamentos y documentos, así como en la experiencia internacional disponible. C.S.N. está interesado en realizar una gestión eficaz de los procesos de envejecimiento de los componentes. Por lo tanto C.S.N. ha introducido dentro de sus funciones de inspección y control requisitos específicos relacionados con la gestión del envejecimiento.

Los requisitos regulatorios relacionados con la administración de por vida del PNP son básicamente los siguientes: la licencia de operación del PNP requiere preparación y envío a la C.S.N. un informe actualizado anualmente sobre las actividades de control del envejecimiento o el Programa de gestión de por vida – el proceso continuo de evaluación de seguridad del PNP por CSN, complementado con revisiones periódicas de seguridad, que se realizará cada 10 años, incluyendo: la revisión del comportamiento de los componentes (identificación del mecanismo de degradación y las medidas correctivas actuales adoptadas por la planta para el control y mitigación de los mecanismos de envejecimiento) y la actualización de los programas de evaluación y mejora de la seguridad (entre ellos se incluye el programa de gestión de por vida).

En el caso de que el período de validez de un nuevo permiso de operación exceda la vida útil considerada en el diseño inicial de la planta, el proceso periódico de revisión de seguridad sigue siendo válido, pero debe complementarse con información adicional sobre la gestión del envejecimiento y se describe en las normas estadounidenses.

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Centrales nucleares en fase de desmantelamiento

El ministro español de Energía, Turismo y Agenda Digital anunció el 1 de agosto de 2017 la decisión de negar la renovación de la explotación de la central eléctrica de Santa María de Garoña, a pesar de la decisión favorable del Consejo de Seguridad Nuclear. Esta decisión no influye en el desempeño de las otras centrales nucleares en España. La central nuclear de Santa María de Garoña se cerró a finales del año 2012, y a mediados del año 2013 estaba en proceso de cese administrativo de la actividad por razones distintas a la seguridad nuclear y la protección radiológica.

Nuclenor, el operador de la planta, está trabajando actualmente en el desmantelamiento previo, mientras que Enresa, la Compañía Nacional de Residuos Radiactivos prepara la documentación necesaria para la solicitud de autorización para desmantelar y transferir la propiedad.

Las actividades previas al desmantelamiento consisten en la restauración de los desechos operativos, la descarga del combustible gastado de la piscina a la instalación de almacenamiento individualizada y la gestión, junto con Enresa, de todas las actividades de desmantelamiento preparatorias.

El futuro de las centrales: cierre o prórroga

El periodo durante el cual una central puede ser operada cumpliendo las exigencias de seguridad y siendo económicamente rentable (vida útil) es de 40 años. Cuando se vence este tiempo, cada planta debe solicitar su renovación si quiere continuar con su actividad.

Así, las unidades I y II de la central de Ascó tienen la licencia en vigor hasta octubre de 2021. La central de Almaraz, que puede operar hasta 2020, solicitó su renovación el pasado mes de junio, aunque se desconoce por cuánto tiempo.

La planta valenciana de Cofrentes tiene los permisos para operar hasta el 20 de marzo de 2021 tras renovar por diez años en 2011. Además, la planta de Trillo, en Guadalajara, estará activa hasta el 17 de noviembre de 2024.

La central de Vandellós II (Tarragona), cuya licencia vence en 2020, envió en julio la documentación al Ministerio para tramitar su renovación.

Santa María de Garoña, cuya construcción es muy similar a la de la japonesa Fukushima, cesó su actividad el 16 de diciembre de 2012. El 27 de mayo de 2014, el titular de la central pidió renovarla hasta 2031. Ahora, con el rechazo del Ejecutivo, deberá comenzar el proceso para su cierre, que se puede prolongar durante varios años.

España fue el primer país en desmantelar una planta con Vandellós I

Las dos plantas que ya están en proceso activo de desmantelamiento son las de José Cabrera y Vandellós I. La primera, la central más antigua de España, se desconectó en 2006 y comenzó a desmantelarse en 2010. En la actualidad se encuentra en la última fase del proceso, en la que científicos del CSIC analizarán el estado de las paredes de hormigón que durante 40 años protegieron el reactor nuclear.

La central de Vandellós I (Tarragona) cesó su actividad en 1989, meses después del accidente más grave de la historia en una central nuclear española, donde un incendio arrasó las instalaciones pero no produjo heridos ni causó vertidos radioactivos en la zona. Pionera en el proceso en todo el mundo, los trabajos comenzaron en 1998 y desde 2004 se encuentra en periodo de latencia, por lo que pasarán 25 años hasta que la zona quede completamente libre de riesgos radioactivos. En la actualidad, alberga un centro de investigación.

Desde la tragedia de la planta de Fukushima en 2011, el Consejo de Seguridad Nuclear español impuso controles de seguridad semestrales a todas las centrales españolas.

Para obtener más información sobre el tema te sugerimos consultar este enlace.
Además, puedes reproducir el siguiente vídeo para informarte sobre el primer cierre total de una central nuclear en España: